La actitud en el trabajo - LN Consultores
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La actitud en el trabajo

La actitud en el trabajo

La semana pasada hablamos de lo importante que es una buena actitud en una entrevista, pero si cabe lo es todavía más en el trabajo. Las actitudes positivas a la hora de relacionarse con los demás y afrontar los conflictos están cada vez más valoradas, ya que contribuyen a mejorar el clima laboral y a aumentar la productividad.

¿Y cómo podemos conseguir mejorar nuestra actitud en el trabajo? Os damos 4 sencillas claves:

ACTITUD POSITIVA

Una persona positiva es aquella que se enfoca en las oportunidades de cada obstáculo del camino y se adapta a las diversas circunstancias enfocándose en lo positivo. Se relaciona bien con las personas y sabe trabajar en equipo.

Uno de los factores que más nos puede ayudar a desarrollar una actitud positiva es el de saber que estamos haciendo bien nuestro trabajo, sobre todo cuando vemos que estamos evolucionando. Para ello es importante entender bien cuáles son los requisitos y habilidades que exige el trabajo y esforzarnos por alcanzarlos, tratando de ser siempre lo más eficientes posibles.

También ayuda a tener una mejor actitud el identificarnos con la empresa, con sus políticas, su filosofía y sus valores. Debemos ver nuestro trabajo como un medio para desarrollarnos porque en él compartimos objetivos y proyectos que nos importan y nos ayudan a desarrollarnos. Si sentimos que el trabajo nos ayuda a ser mejores cada día, nos resultará más fácil asumir una actitud positiva. Buena parte de las posturas negativas aparecen cuando creemos que lo que hacemos no vale la pena, o que estamos estancados, o que no nos valoran. En este sentido es clave nuestro siguiente punto.

ACTITUD MOTIVADA

Cuando el ambiente laboral es positivo, crece automáticamente la motivación. De repente ya no estamos trabajando con más gente en horario de 8 horas, sino colaborando con compañeros por un objetivo común.

Ese es el trabajo al que nos gustaría conducir cada mañana, pero todos sabemos que no siempre tendremos a alguien al lado que reconozca cada uno de nuestros esfuerzos o nos felicite cuando las cosas bien salgan bien. Es muy importante aprender a hacerlo por nosotros mismo, a reconocer cuando hemos hecho un buen trabajo y a no desanimarnos cuando las cosas no salgan como esperamos. Lo más importante es ser conscientes de que estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo y que continuaremos mejorando al día siguiente.

Algunos trucos para manternernos motivados:

  • Comenzar nuevos proyectos, fijándonos metas y objetivos que nos resulten estimulantes, manteniendo la mente en ellos y disfrutando en el camino a su ejecución.
  • Invertir en nosotros mismos: apuntarnos a cursos de idiomas o de informática, por ejemplo, puede ayudarnos a sentirnos más flexibles y dinámicos, con ganas de aportar algo nuevo a nuestro trabajo.
  • Saber desconectar. Encontrar el equilibrio en nuestra vida es fundamental para seguir progresando en nuestro trabajo, así que no debemos dudar en hacer esa pausa, dar ese paseo o dedicar horas a ese hobbie que nos recarga las pilas y nos da una nueva energía.

ACTITUD PROACTIVA

Este tipo de actitud nos ayudará a automotivarnos en el trabajo. Una persona proactiva es aquella que toma el control de las situaciones, se anticipa activamente a los problemas y se enfoca en encontrar soluciones.

Ojo, no hablamos de ser impulsivos o ir de situación en situación sin meditar la que hacemos. Ser proactivo implica un conocimiento experto de la situación y haber observado las diferentes opciones, pero siempre de forma activa y resolutiva.

Para mantener una actitud proactiva debemos acostumbrarnos a tener iniciativa. Esto se traduce en proponer o implementar mejoras e idear nuevos proyectos. Para lograr esta habilidad debemos acostumbrarnos a pensar “fuera de la caja”, es decir, ver las cosas con una perspectiva diferente a la establecida, estar en constante búsqueda de soluciones y estar abiertos al cambio, estando seguros de nosotros mismos a la hora adaptarse a nuevas situaciones.

Esto también es importante a la hora de trabajar en equipo, pues nos ayudará a manejar los conflictos que puedan surgir entre compañeros. Desde una actitud proactiva no los veremos como ataques o problemas irresolubles, sino como simples diferencias de opinión. Es necesario aprender a exponer nuestros desacuerdos de forma honesta y con ánimo de entendimiento, sin agredir a nadie ni tratar de llevar la razón a toda costa. Así contribuiremos a un clima más positivo y a no enquistar nuestras diferencias.

ACTITUD PRÁCTICA

Y, por supuesto, deberemos enfocarnos en producir resultados.  Una persona práctica tiene claro la realidad de la que parte y cuál es su meta. Sabe los caminos que tiene que tomar para llegar a ese lugar y, aunque no siempre las cosas saldrán según lo planeado, es capaz de reponerse a las adversidades, asumir nuevos riesgos y seguir hasta lograrlo.

Tan importante es ver las cosas cómo podrían llegar a ser para mejorar, como lo es ver cómo son actualmente. Una persona práctica capta fácilmente lo esencial de una situación y no se queda perdiendo en detalles o teorías. Es crucial a la hora de tomar decisiones que requieren inmediatez, probando las ideas y metas sobre el terreno.

Para sentirnos más seguros a la hora de tomar riesgos, debemos aprender de esta actitud práctica, pues con ella mantendremos los ojos puestos en los resultados. Un conocimiento realista de la situación nos hará visibles otras vías para llegar al mismo punto y eso nos ayudará a mantenernos firmes ante la posibilidad de fallar.

Como personas prácticas debemos ser gente de acción, siguiendo siempre un criterio claro. La acción conduce al logro de buenos resultados cuando se sabe distinguir qué es lo importante y qué es lo accesorio. Por ello, es imprescindible saber priorizar para clasificar las acciones que requieren mayor atención y también aquellas que se deben realizar primero para hacer posibles o más fáciles a las demás. Tener un pensamiento práctico implica ser bueno priorizando y siguiendo dicho orden.

Esperamos que estas claves os ayuden a tomar conciencia de la importancia de nuestra actitud en el trabajo. Por último y para ilustrar nuestro post de esta semana, queremos compartir este vídeo de Victor Küppers, donde nos habla de la actitud y del efecto bombilla de una forma que nosotros hemos encontrado realmente motivadora e inspiradora.