La semana laboral de 4 días - LN Consultores
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La semana laboral de 4 días

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La semana laboral de 4 días

La jornada laboral de cuatro días ha sido el gran experimento de éxito de una empresa neozelandesa del que todo el mundo habla en los últimos meses. A través de un estudio, la empresa Perpetual Guardian hizo la prueba de reducir la jornada laboral de 40 a 32 horas, sin tocar los sueldos, y demostró que sus empleados aumentaron su productividad y creatividad. Además de rendir más en la oficina, fueron más puntuales y se redujo el absentismo. Al finalizar la prueba, los empleados aseguraban tener mejor equilibrio entre su vida laboral y personal y su estrés bajó considerablemente.

    Con esto se descubrió que al tener una jornada más reducida para trabajar, se tiende a perder menos tiempo y a concentrarse en lo importante. Los propios trabajadores pusieron en marcha varias iniciativas para ser más eficientes y aprovechar mejor el tiempo, como la reducción del uso de Internet que no estuviese relacionado con el trabajo o celebrar reuniones de 20 minutos en lugar de dos horas.  La reducción del horario fomenta una mayor calidad en el trabajo y preimia con mayor facilidad a aquellos empleados que cumplen los objetivos y realizan su trabajo con más eficiencia.

LOS BENEFICIOS DE LA SEMANA LABORAL DE 4 DÍAS

Uno de los puntos a favor más notable de esta iniciativa es un aumento en la calidad de vida de los trabajadores. Con más tiempo libre, se intenta mejorar el equilibrio entre la vida personal y la profesional, que los empleados sientan que están atendiendo más adecuadamente las necesidades de su familia y las suyas propias.

    Esta mayor conciliación tiende a mejorar también del clima laboral, ya que reduce el estrés y favorece la interacción y el trabajo en equipo. Los trabajadores suelen estar más motivados y demostrar mayor interés por su trabajo cuando su vida no está dirigida exclusivamente por éste.

    Y, por supuesto, una gran ventaja será mencionado aumento de la productividad. Se da cuando un trabajador tiene que concentrarse con mayor intensidad en lo que hace: hay menos tiempo para sacar adelante las tareas pendientes y hay que ser más responsables y prácticos para llevar a cabo el mismo trabajo en menos días.

    También hablaríamos de ventajas a nivel económico, no sólo por las consecuencias del aumento de la productividad, sino en la reducción de costes:  electricidad, uso de maquinaria, combustible, etc,… Esto supondría también un notable ahorro energético, pues se dejan de encender las luces de las oficinas, no se usan ascensores ni ordenadores, ni se enciende la calefacción o el aire acondicionado de los despachos. Un enorme ahorro de recursos medioambientales que podría extenderse también a las administraciones públicas. Los trabajadores también verían reducidos los gastos de transporte y también en el uso de otros servicios, como el de las guarderías, derivados de un exceso de jornada laboral.

    Otra ventaja sería que el sueldo se mantendría. Si los efectos beneficiosos para la productividad se materializan, los costes laborales unitarios no se resienten. Se estaría pagando más por hora, pero a cambio se obtendría mayor producción por empleado.

LAS DESVENTAJAS DE LA SEMANA LABORAL DE 4 DÍAS

    Pero no es oro todo lo que reluce e incluso dentro de la empresa neozelandesa hubo empleados que no se adaptaron al cambio: el estrés aumentó al tratar de comprimir todas sus tareas en 4 días y no pudieron organizarse o les costó más. Al final acabaron más cansados de lo habitual y ese día “extra” lo necesitaban para descansar. Además, si faltaba una persona a la que nadie podía sustituir, ciertas tareas seguían quedando pendientes o la información a medias.

    Además, no todas las empresas pueden reorganizar a su plantilla en cuatro días (sin que esto conlleve contratar personal extra, se entiende) sin que esto implique una reducción de productividad (por ejemplo, en casos de empresas abiertas 24/7) Y esto es especialmente trascendental en lo referente a puestos directivos y responsabilidad: en la estructura jerárquica de la mayoría de las empresas suele existir una considerable dependencia de ciertas habilidad directivas, como la capacidad de respuestas de los jefes antes imprevistos, y para muchos negocios su ausencia durante tres días a la semana sería inasumible.

    Si bien actualmente la propuesta de la semana laboral de cuatro días genera detractores y promotores a partes iguales, de momento sigue siendo una iniciativa a la que le falta pulirse, más que una realidad a punto de generalizarse. Pese a ello, es bueno ir considerando todos estas ventajas y desventajas que van surgiendo para ir mejorando este y otros procesos, con el fin de lograr la adaptación a un futuro donde prima la conciliación laboral, la existencia de horarios más flexibles y hasta un aumento del teletrabajo, todo en orden de mejorar la eficiencia y la productividad de las empresas.