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¿Te subes al carro?

¿Te subes al carro?

Por Carlos López Navaza.

Seguro que habéis oído muchas veces expresiones del tipo: “hay que subirse al carro”, “todos debemos tirar del carro”, etc.

Muchas veces, posiblemente, las habéis vivido en el ámbito privado, en el sentido de apoyar o comprometerse en alguna acción. Pero, quizás, también las hayáis visto en el ámbito empresarial, en un sentido similar al anterior pero relacionado con las tareas o funciones que alguien debía desempeñar.

También estas expresiones se han incorporado al ámbito empresarial. Vamos a ver una posible aplicación de estas expresiones en la empresa.
Creo que podemos establecer la analogía de que la empresa es un carro, que se va moviendo y, que irá mejor, si el carro avanza en la dirección correcta, previamente marcada, y además, la mejoría empresarial está directamente relacionada con la mayor velocidad que el carro alcance.

Obviando las condiciones físicas del carro, que siguiendo con la misma analogía, podrían asimilarse a la tecnología, la innovación, el equipamiento, etc, el otro aspecto que ayuda a la mejora de esa trayectoria y velocidad del carro, son las personas de la empresa.

Apoyándome en todo lo anterior voy a intentar clasificar los roles que las personas adoptamos en las empresas.

Si analizamos la marcha del carro y las personas que interactúan con él, podemos observar cinco tipos: los que tiran, los que van subidos, los que empujan, los que acompañan en los laterales y los que van detrás o al lado desentendiendo la marcha.

Veamos cada uno de ellos:

Los que van subidos al carro.

Son los empleados de la empresa que hacen justo su trabajo. Ni hacen que el carro vaya moviéndose, ni le ponen trabas en la rueda para retardar su marcha. Ellos se mueven al son del carro. Son empleados correctos, pero con poca implicación, es decir, los que “ni arre, ni so”. Tampoco sufren mucho con la marcha de la empresa. Si va bien, pues mejor, si no va bien, pues paciencia. La dirección es, siempre en su léxico, la responsable de la marcha del carro. Ellos se han subido al carro, generalmente cuando se incorporaron a la empresa, y allí continúan, sin más, y sin plantearse otra alternativa.

Es importante resaltar que es necesario un número determinado de este tipo de empleados pues le dan estabilidad al carro y favorece su marcha; pero un alto porcentaje de los mismos en el carro, aumentan el peso del mismo, y consecuentemente la dificultad de su marcha.

Los que han bajado del carro.

O incluso nunca se han subido. Están en la empresa, pero no se sienten partícipes de ella. En algún sitio hay que trabajar para tener salario, pero no se identifican con la empresa. Hacen su trabajo, lo menos posible, y despotrican de todo lo que sucede en la empresa. El carro se mueve y algunas veces andan para ir al ritmo del mismo, pero en otras hasta pierden de vista al carro. Como mucho acompañan al carro, obviamente sin tocarlo.

Cuando hay un número elevado en la empresa, el carro tiene que adecuar la velocidad a su marcha, consecuentemente la velocidad del carro se reduce.

Los que ponen trabas en la rueda.

Son un estadio superior al anterior. No están en el carro. Hace mucho tiempo que se han bajado del carro y lo que destilan es rencor hacia la empresa. Yo siempre digo que se reconocen porque hablan mal de su empresa, y, además, lo hacen ante terceros, que muchas veces pueden llegar a ser, o ya son clientes, proveedores o accionistas.

Su actuación se traduce en complicar la marcha de la empresa, ponen dificultades al avance del carro, e incluso, en el extremo, podrían averiarlo y detener su marcha. Generalmente su número es reducido, pero su incidencia es amplia, pues hacen proselitismo entre sus compañeros. Son los denominados empleados toxicos.

Los que tiran del carro.

Son los verdaderos héroes de la empresa. Sienten la empresa como propia y ponen todo su talento y su dedicación para que ésta avance. Pero no solo esto, además, su implicación y compromiso con la empresa, hace que sus emociones acompañen los éxitos o fracasos de la misma. Todo lo que le sucede a la empresa, lo sienten como propio.

El carro avanza, y más deprisa, porque ellos hacen que las ruedas giren.

Pero no sólo hacen que el carro avance, sino que hacen que vaya en la dirección marcada. Han fijado, o les han indicado, el rumbo y lo siguen, y a poder ser con pocas o nulas desviaciones. Van al frente del carro, por lo tanto, son los que tienen que luchar para sobrepasar o evitar los obstáculos que aparecen en el camino o intentar sortearlos.

Muchos, posiblemente, piensen que estos son los denominados “dirección”, y, quizás, tengan razón, o, al menos, sería muy deseable que la tuvieran, pues si ellos no son de los que tiran del carro, mal futuro tendrá la empresa. Pero no deben ser los únicos, tiene que haber más, y en cualquier puesto del organigrama. Son aquellos que hacen excelentemente su trabajo y además, hacen apostolado de la empresa , perdón , de su empresa , de su producto o servicio, de su gente , etc.

Sin ellos no hay empresa.

Los que empujan el carro.

Son comprometidos como los anteriores, pero no marcan rumbo ni evitan obstáculos. Van protegidos detrás o al lado del carro, pero empujando, haciendo que el carro avance. Son empleados modelo, pero sin actitudes de emprendedor, bien porque no las desarrollaron o bien porque el paso inexorable del tiempo ha hecho que hayan perdido la fuerza y las destrezas para poder ir al frente del carro.

Muchas veces son antiguos tiradores de carro que han dado un paso atrás.

Hacen que la empresa avance y en ello ponen todo su saber y esfuerzo. Son muy necesarios.

Creo que esta clasificación describe la realidad empresarial, y, con múltiples limitaciones y consideraciones, refleja la variedad de empleados que hay en las empresas.

Amigo lector si has llegado hasta aquí y te ha gustado, te pido ayuda.

Quiero hacer una estadística del personal de las empresas, según su posición respecto al carro, para ello necesito que tú, en tu empresa, delegación, departamento, dirección o similar, me indiques el número de empleados que sois, a que os dedicáis y donde estáis, así como el porcentaje de empleados subidos en el carro, bajados del carro, los que ponen trabas en las ruedas, los que tiran del carro y los que empujan el carro.

Mi compromiso contigo es que todas las estadísticas serán impersonales, y no reflejarán ninguna empresa y además te garantizo que dispondrás de todos los resultados que obtenga. ¿Te subes a este carro? Espero que sí. En cualquier caso , mi agradecimiento.

Gracias
Te recuerdo mi correo electrónico:
LOPEZNAVAZA@LNCONSULTORES.COM

De todos modos, en próximos artículos iré mostrando algunas propuestas para cambiar a los empleados de posición respecto al carro.